Por Pedro Calvo, Diputado Nacional (MC) y Laura Echezarreta.- Se consolida desde el gobierno una narrativa que deslegitima al Estado como instrumento de desarrollo e igualdad social. Se privilegia el vaciamiento y desmantelamiento de organismos y entidades públicas fundamentales, que resultan esenciales para promover un entramado productivo innovador, la integración territorial y la cohesión social..
El Desmantelamiento Científico y Tecnológico
La reestructuración del INTA e INTI, lejos de impulsar mejoras en la investigación científica aplicada al agro y sectores productivos, está destruyendo el apoyo tecnológico y la asistencia a las economías regionales y PyMES.
El desfinanciamiento del CONICET y la propuesta de reforma de las usinas de La Libertad Avanza buscan eliminar la carrera de investigador, migrar proyectos al sector privado y excluir las ciencias sociales del organismo.
No se persigue una reforma necesaria para los desafíos del siglo XXI, sino su destrucción y/o privatización. Mejorar la competitividad argentina requiere I+D, promoviendo instituciones vinculadas a los sectores productivos, incorporando además los recursos de las universidades públicas.
Es responsabilidad primordial del Estado promover una sinergia positiva entre laboratorio, universidad, fábrica, campo y comunidad.
La anunciada postergación del SG1 —tercer satélite del ARSAT— implica renunciar a un desarrollo estratégico donde Argentina lideraba. En esa dirección avanza el proyecto de incorporar capitales extranjeros en INVAP, empresa reconocida mundialmente por desarrollar proyectos nucleares, aeroespaciales, de defensa, seguridad, ambiente y sistemas médicos.
La decisión de cerrar los Institutos Históricos —Decreto 345/25— desconoce nuestras luchas democráticas y populares, así como el valor de la memoria histórica. Dicho decreto también apunta a desmembrar y anular la autonomía de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (CONABIP), organismo creado por Domingo F. Sarmiento en 1870.
Las Consecuencias del Estado Ausente
No existe mejora de competitividad sin inversión en infraestructura; aumenta la siniestralidad si no invertimos en rutas y transporte. Y esto tiene su cara social: Lo advirtió la Iglesia: “Si el Estado se retira, ingresa el narcotráfico”.
Milei propone un Estado mínimo en lugar de una reforma tributaria, financiera, laboral, previsional y educativa que requiere diálogo con todos los sectores políticos, académicos y económicos.
El Estado cooptado por intereses privilegiados fragmenta y empobrece la sociedad. Naturaliza la injusticia y la crueldad, en un proceso de radicalización que lo coloca cuestionando y enfrentando el pacto democrático consolidado desde 1983.
Cada médico que emigra, cada científico que abandona el país, cada programa desfinanciado representa años de inversión social perdida. En contraste, transformar inteligentemente el Estado genera beneficios multiplicadores: mejor educación y salud, mayor productividad, investigación aplicada que mejora la competitividad, infraestructura moderna que atrae inversiones e instituciones sólidas que brindan previsibilidad.
La Propuesta: Un Estado Inteligente
Frente al falso dilema de “Estado presente” versus “Estado ausente”, proponemos construir un Estado inteligente que combine eficiencia, transparencia y capacidad transformadora. Un Estado que no sea ni omnipresente ni invisible, sino estratégicamente efectivo en su rol de impulsar el desarrollo nacional y garantizar derechos fundamentales.
Publicado en https://www.ambito.com/opiniones/por-un-estado-inteligente-transformacion-destruccion-n6170714