La posición del Foro Encuentro Reformista respecto al proyecto de Milei que modifica el régimen de tierras rurales.
🔴Defendemos la propiedad privada, la seguridad jurídica y la inversión productiva.
Pero también sostenemos que la tierra rural no es un bien cualquiera: es producción de alimentos, agua, biodiversidad, energía, recursos minerales y desarrollo territorial.
🖐️Es, en definitiva, un asunto de soberanía.
Por eso la inmensa mayoría de los países desarrollados regula la compra de tierras por parte de extranjeros. Estados Unidos, Canadá, Francia e Italia aplican distintos mecanismos de control, límites o supervisión estatal. Argentina no constituye una excepción ni una rareza.
🔴Lo que muchas veces se olvida es que esta discusión no nació en un despacho del oficialismo de entonces, sino en la oposición, y particularmente en el radicalismo.
El 1° de marzo de 2011, durante la apertura de sesiones del Congreso, el diputado radical y dirigente de la Federación Agraria Pablo Orsolini reclamó públicamente el tratamiento de una ley para regular la venta de tierras a extranjeros. A partir de ese momento, el debate ingresó definitivamente en la agenda parlamentaria. La UCR presentó su propio proyecto y acompañó la necesidad de establecer reglas. Había diferencias sobre la implementación, el rol de las provincias o la definición de los límites, pero no sobre la cuestión de fondo: la tierra es un recurso estratégico y el Estado tiene derecho a regular.
Esa mirada tiene raíces en la tradición reformista y socialdemócrata del radicalismo, que siempre buscó equilibrar libertad económica con interés nacional:
📚Hipólito Yrigoyen impuso el control nacional de los recursos estratégicos;
📚Arturo Illia entendió la soberanía económica como condición para un desarrollo independiente;
📚 Raúl Alfonsín promovió una economía social de mercado, donde el mercado es una herramienta para el desarrollo humano y no un fin en sí mismo.
Desde esa tradición, defender la propiedad privada es plenamente compatible con regular democráticamente el territorio y los recursos estratégicos de la Nación.
La Ley 26.737, sancionada en 2011, no prohibió la inversión extranjera ni cerró las puertas al capital internacional. Estableció límites razonables: un máximo del 15% de tierras rurales en manos extranjeras, restricciones para una misma nacionalidad y protección especial para zonas de frontera y grandes reservas de agua. También permitió, por primera vez, construir un registro nacional y conocer la verdadera dimensión del fenómeno.
Quince años después sabemos que el problema existe y que no se distribuye de manera uniforme.
El Observatorio de Tierras dio un alerta: numerosos departamentos del país ya superan ampliamente los límites previstos por la norma, y los casos más sensibles coinciden con zonas de frontera, recursos hídricos, áreas mineras y corredores logísticos.
🚨La discusión tampoco pasa por discriminar extranjeros. Argentina tiene una larga y orgullosa tradición de abrir sus brazos a quienes llegan a trabajar, producir, investigar o construir un proyecto de vida en el país e integrarse a la comunidad; esa fue la inspiración de nuestros constituyentes y sigue siendo parte de nuestra identidad nacional.
✋️Pero no podemos ser ingenuos: una cosa es recibir inmigrantes y otra muy distinta es asistir pasivamente a la adquisición masiva de territorios estratégicos por parte de grandes fondos de inversión, corporaciones multinacionales o capitales vinculados a otros Estados.
Desde esa tradición reformista y alfonsinista sostenemos que la Argentina necesita más inversión y más producción, pero también más capacidad para decidir democráticamente sobre su territorio y sus recursos.
Qué dice el proyecto de Milei: El dictamen de mayoría elimina el límite nacional para la compra de tierras rurales por extranjeros. Cada provincia tendrá la potestad de fijar restricciones o no imponer ninguna. La medida también elimina el tope de mil hectáreas en la zona núcleo, lo que permitía evitar grandes concentraciones de territorio en áreas productivas.La zona núcleo es una región agrícola de alta fertilidad, ubicada principalmente entre el norte de la provincia de Buenos Aires, el sur de Santa Fe y el sudeste de Córdoba