A 30 años de la autonomía, la UCR porteña analiza la Constitución de la Ciudad, avances y pendientes.

En un encuentro que combinó la memoria histórica con los desafíos urgentes del presente, la Unión Cívica Radical de la Ciudad de Buenos Aires llevó a cabo un conversatorio para reflexionar sobre los 30 años de la autonomía porteña y el legado de la Constitución de 1996. La apertura del evento estuvo a cargo de Hernán Rossi, presidente de la UCR porteña, seguido por la moderación de Rodrigo Andrade, quienes dieron paso a las exposiciones de dos de l@s protagonistas de aquella gesta legislativa: Silvia Collin y Gustavo Vivo.

El presidente del partido, Hernán Rossi, inauguró la jornada señalando que el objetivo del encuentro no era meramente conmemorativo, sino que buscaba funcionar como una “bisagra” entre el pasado fundacional y el futuro de la Ciudad. Rossi destacó que la Constitución de la Ciudad es reconocida mundialmente como un texto avanzado y progresista , pero advirtió que el gran desafío actual es la efectividad.

“Se trata de pasar de los derechos consagrados en el texto a que esos derechos sean realizados y efectivamente le cambien la vida a todos los vecinos”, afirmó Rossi.

En ese marco, agradeció el trabajo desarrollado desde hace 20 años por el Instituto Moisés Lebensohn , que diseñó una herramienta: Ciudad Efectiva. Es un programa de monitoreo y seguimiento constitucional para evaluar la vigencia de los principios de la Constitución de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. 

A su turno, Rodrigo Andrade aportó la perspectiva histórica del complejo escenario de los años 90. Recordó el camino sinuoso que debió transitar el radicalismo metropolitano tras el Nucleamiento de Coincidencias Básicas (el Pacto de Olivos), un acuerdo fuertemente demonizado por la prensa pero que, en perspectiva, fue la llave que permitió condicionar el futuro del país y arrancarle al oficialismo nacional de aquel momento, la autonomía de la Ciudad de Buenos Aires.

Silvia Collin: la visión del “hiper-reglamentarismo” y los nuevos derechos

Al tomar la palabra, Silvia Collin —politóloga, convencional constituyente en 1996 y actual presidenta de la Comuna 3 — recordó el clima de intensa deliberación que unió a un bloque radical heterogéneo, compuesto tanto por referentes históricos y de los derechos humanos como por una emergente camada de dirigentes sub-40.

Collin defendió con firmeza la minuciosidad del texto constitucional, una característica que en su momento fue duramente criticada.

“Nos decían que éramos súper reglamentaristas… Hoy, 30 años después, decimos: menos mal que lo pusimos así, con tanto detalle, tan pensado, porque pasaron varias situaciones críticas en las que justamente esta Constitución de la ciudad pudo brindar herramientas para resolverlas y porque hoy están en jaque algunas de aquellas miradas estratégicas y de las garantías que queríamos dar”, enfatizó.

La expositora resaltó que aquella Constitución logró incorporar derechos de avanzada que superaban la reforma nacional de 1994, tales como la paridad de género, los derechos sexuales y reproductivos, y el rol democrático de los partidos políticos. No obstante, dejó un llamado a la reflexión: señaló que, a pesar de haber tenido gobiernos del diferentes signos político en la Nación y en la Ciudad, la autonomía plena aún no se ha desarrollado totalmente. Además, interpeló a recuperar la capacidad de representación: “Muchos de los que están acá, por su edad, en su vida vieron una Lista 3 en un cuarto oscuro; eso nos tiene que hacer pensar cómo construimos una alternativa política”.

Gustavo Vivo: el ejemplo de una convención asamblea y el desafío del Norte Federal

Por su parte, Gustavo Vivo —convencional constituyente de 1996 y docente de Derecho Constitucional de la UBA — rescató el espíritu de diálogo y respeto cívico que caracterizó las sesiones de la asamblea porteña, contrastándolo con las fuertes presiones que ejercía el gobierno nacional de la época y las constantes declaraciones en contra por parte del ministro Domingo Cavallo.

Vivo recordó con humor y precisión los detalles de la convivencia de los bloques en el recinto —desde la presidencia provisional del Dr. Roberto Cabiche hasta las disidencias que el justicialismo firmaba de puño y letra en los ejemplares originales —. Asimismo, puso el foco en la tensión jurídica fundacional sobre si se estaba dictando una “Constitución” o un mero “Estatuto” , rescatando fallos históricos de la Corte Suprema para validar el carácter fundante del texto de la Ciudad.

Conclusión

El encuentro dejó en claro que la Constitución de 1996 demostró una notable resiliencia institucional, como señaló Collin, para encauzar crisis gravísimas como el proceso de juicio político posterior a la tragedia de Cromañón. Sin embargo, a tres décadas de su sanción, el mensaje de la UCR porteña fue inequívoco: el aniversario no debe ser solo un ejercicio de nostalgia, sino una plataforma para revisar las limitaciones, corregir los errores y diseñar la ingeniería política necesaria para alcanzar, finalmente, la autonomía plena.

Por Laura Echezarreta

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