El presidente del Comité Nacional de la UCR, Leonel Chiarella, acompañado por el presidente de la UCR CABA, Hernán Rossi, participó del encuentro mensual del Foro Encuentro Reformista. La reunión se realizó en el Ateneo Santiago Pampillón, en el marco de estos encuentros mensuales que rotan por diferentes comités con una dinámica de ronda de conversación horizontal. El Foro se fortalece así como una instancia más de participación que reúne y tiende puentes entre personas de diferentes líneas internas y expresiones dentro del radicalismo.

Durante el evento, Chiarella propuso la construcción de un Estado eficiente y humano como alternativa al kirchnerismo y al modelo libertario, y llamó a fortalecer la organización partidaria con vistas a un proyecto nacional competitivo.

Un espacio para el debate militante

Hernán Rossi abrió el encuentro agradeciendo al Ateneo Santiago Pampillón por mantener viva la llama del radicalismo en ese rincón porteño, y destacó al Foro Encuentro Reformista como un espacio de debate militante horizontal, necesario para que la organización pueda discutir, enriquecer y apropiarse de las propuestas del partido. “Cuando se elabora un plan de acción, se hace para que la militancia lo discuta, lo critique y lo mejore.”

Rossi señaló que el Foro fue el único espacio extraorgánico en el que se debatió el plan de acción política impulsado por la nueva conducción del Comité Capital. También valoró la decisión de Chiarella de recorrer los barrios y comités de la Ciudad de Buenos Aires desde que asumió la presidencia del Comité Nacional: “No recuerdo, en muchos años de militancia, otro presidente del Comité Nacional que haya dicho que quiere recorrer todos los barrios de la Capital”.

La tercera vía: un Estado eficiente y humano

Chiarella —quien con 37 años se convirtió en el presidente del Comité Nacional más joven de la historia del partido— reivindicó el trabajo territorial del radicalismo porteño como un ejemplo para el resto del país, destacando actividades como talleres, merenderos y reuniones que mantienen activos a los comités con presencia en todos los diferentes barrios.

Asimismo, repasó los avances de su gestión al frente del Comité Nacional, ponderando la unidad interna lograda con representación de todos los sectores en la conducción, las recorridas por ocho provincias para escuchar a la militancia, el encuentro nacional de intendentes radicales —que reunió a más de 300 jefes comunales en Santa Fe— y el encuentro de la Juventud Radical. También destacó la reunión -de la semana pasada- de los cinco gobernadores radicales en el Comité Nacional como una fuerte señal política de fortalecimiento. “La unidad no significa uniformidad. Es la posibilidad de dialogar entre todos los sectores que forman parte de la vida partidaria.”

En el tramo central de su exposición, Chiarella planteó que el radicalismo debe ofrecer una alternativa frente al kirchnerismo y al modelo libertario. Frente al “Estado presente pero corrupto” del primero y al “Estado ausente” que pregona el segundo, el radicalismo propone un Estado eficiente y humano: eficiente porque trabaja por resultados concretos en la vida de la gente, y humano porque no abandona la educación pública, la salud pública ni el desarrollo productivo.

“No somos los corruptos del despilfarro ni los que vienen a destruir el Estado. Creemos en un Estado eficiente y humano, y lo demostramos cada día en las 503 intendencias y en las cinco gobernaciones radicales.”

Cerró su intervención convocando a la militancia a construir un proyecto nacional con vocación de gobierno, basado en la gestión, la honestidad y el coraje político: “Queremos que más temprano que tarde el radicalismo vuelva a tener un candidato competitivo y un presidente radical en la Argentina”.

Análisis del encuentro: matices, debates y el péndulo motivación-escepticismo

El clima del encuentro fue de diálogo genuino y sin apuro. Se notó la predisposición de Chiarella, quien mostró una actitud verdaderamente generosa y la humildad de ponerse a conversar de todo, con tranquilidad y el tiempo que fuera necesario. Los y las militantes presentes valoraron que se sentara a conversar de verdad, con disposición a escuchar y sin el tono grandilocuente que a veces caracteriza a muchos políticos. Su perfil de intendente del interior —tranquilo, moderado y con anclaje territorial— generó una buena recepción, aunque también abrió paso a algunas preguntas sin respuesta fácil.

Su propuesta de mirar la gestión de los gobernadores radicales por encima de sus alineamientos coyunturales fue valorada, pero también cuestionada en la reunión. La foto de los cinco gobernadores reunidos en el Comité Nacional fue reconocida como una señal concreta: al menos, una forma de sentar a todos en la misma mesa y abrir el diálogo en lugar de sostener la guerra fría interna. Por otra parte, su apuesta por la juventud radical y la necesidad de actualizar el partido para integrar a las nuevas generaciones fue recibida con entusiasmo, en especial por quienes perciben que el radicalismo tiene dificultades para renovarse.

Sin embargo, el planteo de unidad partidaria genera escepticismo en el Foro, al menos entre quienes consideran que figuras como Alfredo Cornejo o Leandro Zdero están demasiado corridas hacia el espacio libertario como para sostener una identidad radical común. Para muchos de los presentes, el diálogo tiene límites que la buena voluntad no alcanza a resolver.

Con todo, los asistentes se llevaron la impresión de que Leonel es mucho más interesante y complejo de lo que se creía, concluyendo en que fue una muy buena reunión. Algunos notaron cierta tensión entre el perfil moderado y equilibrado de Chiarella  y el estilo más confrontativo o jugado del Foro, que tiende a posicionarse con más claridad en determinados temas nacionales y frente a las disputas internas. Pero Chiarella supo pararse en su experiencia como intendente y en su referencia con Maxi Pullaro. Y defendió su mirada aunque sin imponerla.

La pregunta que el correr del tiempo responderá es si esa moderación o visión más pragmática y equilibrada es una virtud o un límite a la hora de dar las peleas que el partido necesita.

Balance final

El balance general fue muy positivo. La lectura predominante entre los asistentes fue que Chiarella no viene a imponer una línea sino a “poner la mesa”: bajar tensiones, lograr que el partido piense en una misma habitación y construir desde ahí. Si esa apuesta alcanzará o no para reencauzar al radicalismo como fuerza nacional es algo que todavía no se puede saber.

El encuentro fue con un intercambio abierto, ratificando el rol del Foro Encuentro Reformista como un espacio clave de debate político militante en el ámbito del radicalismo porteño.

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